miércoles, enero 03, 2007

¿Por qué decimos que son coincidencias cuando queremos decir destino...?

Porque el mundo se rige por una innumerable cantidad de inmutables coincidencias. Desde los elementos más primarios como serían los propios átomos y sus disposiciones, hasta el hecho de que las propias células tomen disposiciones por los mismos parámetros.

Porque en el mundo se cumplen algunas casualidades extrañísimas, algunas proporciones en los cuerpos y en la forma que los ateos llaman casualidad.

No quiero ser despectivo, con ateo me atengo a la definición más correcta de la propia palabra: "Aquellos que no pueden creer en un orden superior"

Sin embargo, yo creo en un orden superior, al igual que lo hicieron otros antes que yo. No en un Dios que sea benevolente o destructor. Sino un orden superior. Perfectamente podría tratarse simplemente del conjunto de reglas que manipulan de manera invisible. Desde la misma estructura de las cosas hasta las leyes físicas que nos rodean. Sin ellas el mundo no sería como és; entonces, ¿Qué mejor Dios que las propias leyes que nos rigen?

Partiendo de eso, siento que soy uno más en el gran reloj que es esta vida. Un engranaje más, encadenado, de esta maquinaria llamada Destino.

Pero... ¿Entonces existe, o no, el libre albedrio?

Bien podrían ser ciertas ambas cosas. Lo que ocurre es que nosotros, los humanos, nos negamos en muchas ocasiones a pensar que somos inferiores. A pensar que solo somos una pieza. Ese pensamiento, humano, pero en el fondo mezquino. Al ser humano, en general, le importa destacar, y a penas existen unos pocos capaces de perder su ego solo para que el conjunto funcione.

En el fondo, no todo el mundo puede ser un auténtico músico. La vida es una orquesta en sí misma. Somos piezas que encajamos en algún lugar. A veces encajaremos por casualidades de la vida. Otras, seremos nosotros mismos quienes, a fuerza de mucho empeño, nos hagamos encajar en lugares que no deberíamos ir.

¿Qué quiere eso decir?

Tal vez, realmente, el destino exista. Y al igual que hace una máquina, ordena a sus pequeños súbditos donde y cuando tienen que ir. Pero, igualmente, ocurren errores. La máquina los depura, bits de paridad y otros mecanismos. Sin embargo... si pensamos que una existencia superior fuese perfecta, y como dijo Nietzsche, "Más allá del bien y del mal" entonces solo nos queda suponer que en el fondo; aquellos que no encajan, ese famoso 5% que se dice en las estadísticas, somos algo que el Destino tiene contemplado.

Seres que nos escapamos a su control, que le llevamos la contraria. Algunos, por el peso de los destinos de otras personas, acabamos siendo machacados. Pero otros consiguen seguir y realizar lo que deseaban.

Luego, si existe un destino, es para asegurar un correcto funcionamiento de base en el caos. Aquellos que no estén conformes, se pueden rebelar, no estamos atados. Somos seres que podemos atarnos y quitarnos las cadenas a voluntad. Pero, para ello, necesitamos una voluntad incorruptible, una muerza mental y un empeño grandioso. Así es como llegaron a ser, esas personas, que con el peso de su fuerza de caracter; llegaron hasta donde llegaron desde destinos adversos para ello.

Después de todo, si tu no haces nada por remediarlo, llegarás al final del camino por el que andas.

Últimamente las coincidencias, o el Destino, llamadlo como querais; pueblan mi vida. Justo en el momento en el que creía que ya no quería absolutamente nada en mi vida, más allá de mi único sueño, he encontrado algo. Por casualidad, sin ir yo a buscar absolutamente nada. Donde mis aficiones se encontraban, la casualidad hizo que entre los 40 millones de habitantes apareciese una persona, que me hizo feliz. No exactamente en el momento que conoci a esa persona. Sino con el tiempo, he comenzado a sentirme atado y más atado. ¿Coincidencias? ¿Destino?

No lo se, dudo de todo y de nada, pero... nunca me gustó dejarme llevar. Y cuando me dejé, solo hice daño a la gente. Lo peor es que según pasan las semanas, las coincidencias incrementan, no por esa persona, sino por otras. Mala espina me da todo, y en el fondo, solo creo que acabaré más dolido. Así pues, tal vez, debería seguir el camino que me han dado; pero manteniendo el ojo avizor, preparando mi voluntad para escaparme del camino si veo que la oscuridad es lo único que se encuentra al final del tunel.

Their Destiny was foreordained.

L.

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