lunes, febrero 19, 2007

El último de aquellos buenos recuerdos

Hay veces que tras pasar mucho tiempo sin acordarte, súbitamente te urge la necesidad de sacar algunos objetos guardados al fondo del armario.

El fondo del armario es una entidad física que desafía los límites de la propia física newtoniana. Es un lugar en el espacio donde cabe más de lo que aparenta. La gente cuando quiere olvidar tira los objetos, los estravía, los dona a asociaciones benéficas... Existen muchas maneras de deshacerse de los objetos, pero... hasta a la más fuerte de todas ellas, tiene que sucumbir ante el peso de la entidad conocida como: "El fondo del armario".

El otro día, por una promesa, tuve la necesidad de sacar los viejos tomos de manga que mi madre casi tiró en un intento por "desposeerme" del demonio que, según ella es el Manga y el Anime. Argumenta, que desde que estoy con eso, no leo "literatura de nivel"... Momento en el que me giro, miro todos esos tochos que tengo de Informática... Programación en C Open GL Bases de Datos Relacionales, Fundamentos Físicos... etc... y me quedo con una cara a cuadros
como diciendo... SIIIIIIIIIIIIIIIIIII YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

En fin, después de pelearme con mi madre con respecto a los demonios que, según ella, me siguen parasitando; conseguí recuperar parte de mis tomos más antiguos y viejos... Lease, las cajas que guardan los primeros tomos que se publicaron por parte de Glenat. Que coincidió con mi interés por comprarlos.

Tuve en mis manos las cajas, y cual tesoro perdido en el tiempo los abrí con sumo cuidado. Temía que el tiempo, o la humedad los hubiera destrozado. Cual indiana Jones mi rostro se fué iluminando poco a poco mientras conseguía levantar la tapa de la primera caja... dios... todo el manga de Rurouni Kenshin entero T_T uffff que recuerdos. Cuando estaba en segundo de la eso. La gente no lo entiende, pero esto, no se puede tirar, porque más que tebeos... como los incultos los llaman, son piezas de eternidad. No por su trama, sino porque en cuanto los intentas leer, recuerdas donde los leías, las cosas que te pasaban, a quienes se los dejabas... Puros trozos de eternidad.

Entonces le llegó el turno a la segunda caja. No sabía que encontraría en ella. Mi madre las había escondido sin dejarme saber que había en ellas. Al abrirla Encontré Blame! y Noise! Puf... me entretuve más de una hora sacando los tomos y repasando esa gloriosa obra del Cyberpunk. En el tomo8 tuve que reprimirme algunos recuerdos que me empezaron a surgir del viaje a Granada con mi curso, ya que lo compré en esa ciudad.

Entonces llegué al fondo de la caja. Había un tomo doblado, al principio no lo pude reconocer, maltratado por el tiempo y mi madre. Pero al sacarlo a la luz lo reconocí y las lágrimas brotaron súbitamente de mis ojos. Puede que por la alergia a los ácaros que tengo, y cuyos síntomas se estaban manifestando. Aunque, personalmente, creo que fué por la emoción de encontrar algo que yo mismo creía haber tirado y olvidado ya mucho tiempo atrás.

La Leyenda de Chung Yiang

El tomo en sí... es una mierda... el dibujo es malo, es de las clamp, y yo excepto tres obras suyas, abomino de las otras. La historia... a penas tiene coherencia. Y la calidad, a pesar de ser de Tokyopop daba pena...

Pero... las lágrimas me bañaban. Solo podía llorar viendo ese tomo entre mis manos. No por el tomo, sino por lo que significó. Porque aquel fué un regalo de una persona muy especial. Todavía hoy en día me culpo de todo lo que hice mal, pero por un rato, mientras lo contemplaba, al menos pude saborear ese último recuerdo que me ha quedado. Por unos momentos pude volver a ser feliz recordando a esa persona y lo que significaba.

Después de todo, ése, es el último de aquellos buenos recuerdos.

Looking in the shadow of times

1 comentario:

erykha dijo...

Eres un vaguete.

un saludo
ery