martes, enero 02, 2007

El frio despertar

Siento un dolor en la mejilla, poco a poco. Un crecendo que no augura final alguno. Cual orquesta desbocada que eleva su tensión poco a poco demostrandote a cada momento que es capaz de subir y subir más todavía.

Mil cuchillas se clavan en mi carne; mientras, poco a poco, comienzo a recuperar el sentido que la noche me arrebató. Mi consciencia vuelve a tomar las riendas sobre el cuerpo, que anoche, perdió en la batalla contra el subconsciente.

Y entonces comienzo a darme cuenta. La pesadilla terminó y las primeras lanzas del sol comienzan a aparecer por el borde de las montañas. Llegó el momento en el que una vez más, y hasta que el subconsciente me vuelva a vencer, me tocará tomar las riendas.

Me duele, me duele el despertar, me duele el frio que atenaza mi mejilla, me duele darme cuenta que en el fondo sigo aqui. Vivo y despierto una vez más. Desearía haberme despertado en algún otro lugar, lejos de aquí. Donde la realidad estuviese lejos, donde la muerte estuviese más cerca y donde únicamente me importase sobrevivir.

Un lugar donde ya ni el frio me importara porque sería parte de mi. Donde mi corazón estaría tanto o más helado que el ártico frio que entra, cual fuerza imparable a través de los cristales de mi ventana. Donde ya la muerte y yo fueramos compañeras de farra y viviesemos nuestros últimos momentos una y otra vez.

Al menos, así, la muerte estaría cerca y no tendría este hastío y este cúmulo de preocupaciones y sentimientos vanales que martillean mi cabeza hasta volverme loco.

The Cold on my heart

L.

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