sábado, noviembre 13, 2004

Sobre traiciones y especulaciones, pero al fin y al cabo, paranoias de un paranoico

[OFF TOPIC]

Mmmmm comentando de paso... a ver cuando cambio el estilo, ahora que ya he empezado a escribir, tal vez lo debería cambiar un poquito... se me ocurre una imagen para lo de arriba, pero entre que la dibuje y me la coloreen, transcurrirá cierto tiempo...

[OFF TOPIC]

No se cuantos de vosotros, lectores y lectoras mi@s habreis sufrido una traición a lo largo de vuestra vida, pero apuesto a que todo el mundo, al menos habra sufrido una. Tal vez haya sido la de un amigo, tal vez una promesa de un padre... hay miles.

Ahora, coged los sentimientos que tuvisteis en aquel momento, son un maremagnun de sentimientos negativos concentrados en un solo punto, el corazón, y por eso, terminais llorando y odiando.

Pues ahora situaros, que no es solo una traición por olvido o por cualquier otra cosa, sino que os traiciona la persona a la que más amais, a la que le teneis más confianza, incluso que de vuestra propia mano derecha, y sobre todo, de alguien que realmente no creerías jamás que te fuera a traicionar.

Si, el dolor se amplifica... y mucho...

Si el que lo recibe es una persona normal como vosotros aquellos que me leeis, llorareis y odiareis durante un tiempo para poder limpiaros vuestras almas y sentimientos.

Pero... y si no pudierais llorar? Y si además tampoco pudieseis odiar?

Entonces os pasaría lo que a mí, que os estancais, que no podeis llorar, y quereis sacar el dolor como sea, a golpes si hace falta, pero quereis sacar el dolor, y terminais pegando a lo primero que pillais.

Cuando se agolparon todos esos sentimientos en mi, recuerdo que para poder liberarme, golpeé durante todo el camino a la estación de trenes a todas las farolas y árboles y paredes que se me cruzaron por delante, incluso le pegué al cristal de una cabina de teléfonos, ahi es donde me paré...

En ese momento, ya tenía un par de dedos fuera de sitio, y muchas marcas de cristales en mi mano, chorreaba llena de sangre por la acera, mientras caminaba apesadumbrado enfundado en mi abrigo negro por un puente.

Quise lanzarme por él, quise acabar con todo ahi... me subí incluso a la barandilla y me senté en ella cara hacia la caida.

Quise suicidarme solo para olvidar, pero sobre todo para que ella lo sintiese y se diese cuenta de lo que había hecho, pero se que aunque ella se haya coaccionado a sí misma para cambiarse de opinión a favor del otro, se que me quiere. Por eso, cuando ya estuve a punto de lanzarme, me di cuenta de la realidad, si lo hacía, la destrozaría una vez más. Me daba igual, eso era lo que tenía que darme, quería que me diese igual hacerle daño, quería hacerla sufrir... pero no pude, no puedo odiarla... ni suicidarme por maldad contra ella porque la quiero tanto. Mucho más que mi vida, mucho más que al mundo que nos acoge.

Si fuera necesario, viajaría a los mismísimos infiernos, tal como hizo en aquella leyenda un músico para buscar a su amada. Incluso maldeciría el mundo si con ello pudiese estar con ella... pero... no es así... aunque no pueda aceptarlo, y no quiera hacerle daño.

La mano esta bien, todavía le quedan algunos rasguños, pero vivirá.

Yo que no puedo odiar o llorar, sufro más que nadie en este destino adverso que se ha plantado delante mío... y espero que aquellos que me leais, no tengais que pasar por lo que yo he pasado, porque mientras ella se quejaba de su problema para no poder decidirse, yo he sufrido problemas de corazón, que no sé como no me han dejado en la cama de un hospital para siempre.

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